jueves, 9 de octubre de 2014

un, dos, tres... Despierta 2

Hoy llevaba un vestido color champán y un bonito moño recogido con un aire despeinado. bajé mi mirada y pude ver como brillaban mis zapatos de charol y de color perla. La sala estaba vacía y solo el ruido de mis tacones hacían eco en la sala. Rastreé cada rincón del enorme salón, hasta que di con lo que buscaba. En una de las esquinas, en la sombra, mi caballero oscuro. Frené mis pasos en seco y entrelacé mis dedos sobre mi vientre, era evidente que con solo verle ya no necesitaba mucho más para ser un manojo de nervios.

_Buenas noches, princesa... _ su adictiva y atractiva voz, acariciaron mis oídos.
_ Buenas noches, hombre misterioso... _ sonreí tímidamente. La canción Unbreak my herta de Toni Braxton comenzó asonar dulcemente de fondo y noté como los pelillos de mi nuca se erizaron. No es bueno que una canción tan magnifica acompañe este momento. Él como siempre se irá y yo me quedaré canturreando esta canción eternamente.
_ Decir que estás bellísima, simplemente está de más._ hice una mueca, no creo que lo estuviera, el magnifico vestido podía ser de Barbie, pero como dice el dicho: Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Me decanté por cambiar de tema.
_ ¿Hay baile esta noche?

_ ¿Tienes prisa, princesa? _ pegunta con un tono socarrón y divertido.
_ La noche se nos va de las manos, por desgracia no es eterna._ escucho su sonrisa y eso hace que me brillen los ojos como una tonta.
_Mmm... _ da un paso hacia delante dejando la sombra atrás. Como siempre, le acompaña la famosa mascara. La odio. La detesto. Inclina la cabeza hacia un lado y puedo ver como sus ojos color miel están entrecerrados. Esa camisa blanca ceñida a la perfección a su torso, y el pantalón negro de pinza, le dan un aire muy galante. Tengo que recordar que necesito respirar. Me tiende la mano y la acepto gustosa. Es curioso como una corriente eléctrica recorre mi cuerpo, de punta a punta, tras su contacto. Respira, cariño, respira. y con un movimiento inesperado me empotra, delicadamente, sobre su pecho.

_ Cada día me apetece menos bailar contigo. _ susurra en mi oído. Podría haber destrozado mi corazón si no llega a ser por el dulce tono que utiliza.
_ Me lo tomaré como un cumplido, porque sino me tintaría darte una patada en la espinilla._ sonríe, pero no le veo el rostro porque tengo la mejilla empotrado en su pecho. Coloca la punta de sus dedos debajo de mi barbilla y me obliga alzar la mirada. Sus ojos, ahora, rozan el color verde.

_ No seas tan adorable... Porque me tienta besarte y si te beso, como bien sabes, se acaba el juego. _ pasa un brazo por mi cintura y mueve sus caderas para arrastrar las mías en un baile lento Y agonizante. Muy agonizante.
_ Nunca llego a sentir el beso, ¿por qué? _ pregunto intentado ignorar el calor que desprende su brazo y la sensación que embarga mi cuerpo.
_ Estarás de acuerdo que esta canción es magnifica,¿verdad? _ cambia de tema agudizando el oído, y seguido, canturrea la canción. Que bien lo hace,yo no lo conseguiría ni haciendo playbak. Delicadamente vuelve a empotrar mi mejilla en el pecho mientra canturrea la canción. Es una pena que no entienda ni una pizca ingles. Una verdadera pena. La canta con tanto sentimiento. Ya no tengo la sensación de estar bailando, porque mas bien me acuna entre sus brazos y mis lagrimas brotan tras escuchar su voz y ese sentimiento que entrega en cada palabra. En una pausa besa mi coronilla y me hace girar con él. No quiero que se marche y sé que eso está apunto de suceder...

_ Hora de volver.
Me aferró a su cuerpo. No quiero.
_ No lo hagas todavía... _ le suplico.
_ Un, _ le corté.
_ No, por favor, un poco más.
_ Shh... Dos. _ lloro de impotencia.
_ Te quiero. _ digo entre sollozos.
_ y yo princesa... Tres. Despierta. 

Un,Dos,Tres... Despierta 1

"Y las luces se encendieron, el corazón volvió a latir, y la música resonó de fondo. Yo con un vestido largo de seda que tapaban mis pies. Y tú, vestido de hombre sombra en la oscuridad. Sonriente comencé a bailar, y sensual, moví mis caderas. Tú, dulcemente sonreíste echando un paso hacia atrás. Con miedo, al ver como retrocedías, decidí soltar el bajo de mis vestido para que volviera a caer en su forma natural. Desilusionada, me senté en el centro de la sala, crucé las piernas y resoplé frustrada. Entonces, tras ver mi frustración, diste un paso hacia delante. Aún estando envuelto en la oscuridad, vi como tus ojos brillaban. Se dibujó una sonrisa en mi rostro y, decidida como nunca, di dos pasos hacia delante. La cercanía aún no era suficiente para poder olerte, apenas podía ver tu silueta."

_ Dama de brazos vacíos, no deberías acercarte. _ Su voz áspera despertó mis sentidos, haciendo que el corazón latiera con fuerza y mi mente, revolucionada, pensara cosas inadecuadas o, más bien, inoportunas.
_ No te temo, me gusta que me persigas acobijado en la sombra... _ Mi voz débil apenas era inteligible.
Estiró uno de sus brazos exponiendo su mano a la luz. Hasta algo tan simple como una mano, viniendo de él, era elegante y perfecta. Unos dedos largos acabados levemente en punta, con unas uñas perfectas, rozaron la piel desnuda de mi hombro. El contacto fue chispeante, creando distintas vibraciones en ciertos puntos de mi cuerpo. Quizá, el más molesto fue en la boca del estomago. Temblorosa, y no precisamente por temor sino por debilidad, le sostuve la mirada y en un hilo de voz, rompí el silencio:

_ ¿Tendría la amabilidad de concederme un baile? _ Dejó caer la mano, que acariciaba deliciosamente mi hombro y, nuevamente, volvió a retroceder. Sabia perfectamente que las damas no piden el baile, pero el señor de las tinieblas no hacia esas cosas. Pude ver, a pesar de la escasa luz que le rodeaba, como colocaba sobre su rostro una mascara veneciana completamente blanca. Y sin pudor se expuso a la luz acercándose con pasos sigilosos, hasta tenerlo a pocos centímetros de distancia. Tenerlo tan cerca, más que asustarme, me eclipsó. Era mucho más alto de lo que imaginé y su pelo era más claro que en la oscuridad.

_ Señorita, creo que no le di motivos para que se enamorara de mi. _ Vaya, que seguridad, pensé mientras observaba con suma atención el color miel de sus ojos, que aun escondidos detrás de aquella mascara podían apreciarse con facilidad.
_ las misma que yo te di para que me persiguiera en aquella fría y tenebrosa oscuridad.
_ Usted siempre tan decidida._ Escuché sonido sordo de una sonrisa, casi diría, a desgana. Me rodeó con un brazo y pude sentir el calor que desprendía de su cuerpo. Explicar las sensaciones que producía sentir su cuerpo tan cercano al mio me era imposible. Como si mi mundo dejara de girar, o más bien, como si el mundo dejara de existir al mi al rededor, dejé caer mi mejilla en su pecho. Y de repente, un arpa con música celestial comenzó a sonar, haciéndome sentir como la bailarina de caja musical. Me hizo rotar sobre mis pies hasta quedar de espaldas a él.

_ ¿Le he dicho alguna vez que su olor es exquisito? _ retiró el pelo, dejando mi nuca al descubierto y, justo allí, aplastó sus templados labios.

_ ¿Volveremos a vernos? _ dije con los ojos cerrados, saboreando con cada poro de mi piel, la exquisita sensación de sentir sus labios sobre mi cuerpo.

_mm... _ dijo paseando la punta de su nariz por el contorno de mi mandíbula. _ Puede... Princesa, tienes que regresar. Un, dos, tres. Despierta.